Antes de abrir su primer centro de retiros, Pema pasó muchos años viviendo y entrenándose en centros y templos budistas, sumergiéndose en las antiguas tradiciones de meditación, artes marciales y yoga. Estas prácticas se convirtieron en la base de su vida, no con el objetivo de enseñar, sino como un compromiso de vivir con honestidad y profundidad.
Cuando llegó a Colombia, su único sueño era una vida yóguica tranquila en la selva. Sin embargo, una repentina experiencia cercana a la muerte cambió su trayectoria. Durante una larga recuperación en un hospital de Medellín, se apoyó totalmente en sus años de entrenamiento para sanar física, mental y emocionalmente.
Al ver la calma y la resiliencia que él encarnaba, los pacientes y visitantes comenzaron a buscar su guía para encontrar su propia paz. Inseguro de si debía enseñarles, Pema se puso en contacto con su gurú, quien lo animó a dedicar su vida a compartir la sabiduría que había recibido. Este viaje llevó a la apertura de La Casa de Loto en 2016 y, años más tarde, a la creación de Senda Loto en 2025, junto a su amigo Oliver, fundador de Senda Hotels.